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PAN Y CIRCO. Por: Arq. Roberto Marín González.
El pasado 22 y 23 de Febrero se realizó en la ciudad de Cancún, Quintana Roo, la Cumbre de la Unidad de América latina y el Caribe, en un esfuerzo –según el planteamiento primordial- por lograr la unidad entre los diferentes países que la conforman, y así avanzar en los rubros de desarrollo importantes para cada país, aunque ya antes se habían hecho esfuerzos por sustituir a la agonizante OEA (Organización de estados Americanos) creada en la cumbre de Río en 1986, ahora se plantea la creación de esta nueva organización, dejando fuera a Estados Unidos y Canadá, e incluyendo a Cuba.
¡Así pues! A lo que en teoría vendría a fincar el precedente del desarrollo en Latinoamérica, se convirtió en un foro de debate en el cual los diferentes países abogaron cada cual para su causa, o como dirían en mi tierra: Cada quien hecho agua a su molino, aparte de la vergonzosa actuación del presidente de Colombia Álvaro Uribe y el infaltable protagonista de escándalos Hugo Chávez, por parte de Venezuela, el cual estuvo a punto de abandonar la mencionada reunión. Pues bien, así en ese tenor, la presidenta de Argentina pidiendo para que se le apoyara en su conflicto por las islas Malvinas, el presidente de Colombia pidiendo ayuda para combatir el narco, el presidente de Paraguay, que tal parece que vino solamente a ver el estado de salud de Cabañas, pidiendo por la pronta mejoría del jugador,-esto en entrevista con famosa televisora- ¡Y bueno!, lo que en teoría era un foro político, tomo tintes de mesa de peticiones. Pero de algo tenía que servir la dicha reunión, por lo menos hubo abrazos, como el que Felipe Calderón le dio a Hugo Chávez, quien lo llamara varias veces: «caballerito al servicio de los yanquis», en su alusión al servilismo que muestra el presidente Calderón con el vecino país del norte, ¡peor hubiera sido que el pleito fuera con nosotros y no con Colombia!, Así mismo el presidente Calderón tratando de amarrar tratados de libre comercio con Brasil, cuando lo que requiere la nación son empleos, o ¿acaso no se acuerda?; que su eslogan de campaña fue ese mismo: «presidente del empleo». ¡Total! Que lejos de llegar a acuerdos, parecía que cada quien aprovecho la oportunidad para recordar sus diferencias con los demás, y los que no las tenían, ¿Por qué no? ¡Pues a aprovechar para tenerlas con alguien! Entonces ¿De qué sirvió la famosa cumbre?, ¿solo para ver nuestras carencias en la organización y la toma de decisiones de nuestros representantes en el continente?; ¿Solo para recrudecer los ya ásperos aspectos de la diplomacia entre las naciones americanas? Lo cierto es que seguimos dependiendo en gran medida de Estados Unidos y sus decisiones, tal pareceria que estamos en la Roma antigua, dándonos PAN Y CIRCO. O ¿usted qué opina amable lector?
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